Viernes, 3 de septiembre de 2010.
México
México/Apretadas elecciones presidenciales PDF Imprimir E-mail
Mundo - México
Viernes, 23 de Junio de 2006 15:01

Andrés Manuel López Obrador, es el candidato de izquierda a la presidencia de México. Las encuestas han reflejado que para las elecciones presidenciales que se realizarán el 2 de julio de 2006, estaría empatado con el candidato oficialista, Felipe Calderón, del Partido Acción Nacional (PAN). El candidato que se ha ganado las simpatías de los más pobres con sus propuestas de subsidios a la luz, el gas y la gasolina, así como planes de ayuda a los ancianos, campesinos y madres solteras, aseguró que sus planes de gobierno incluirán desde los indígenas hasta los empresarios.

Redacción Actualidad Étnica

Bogotá. Junio 23 de 2006

Por: Mónica Medel (Reuters)

El candidato de izquierda a la presidencia de México, que ha lanzado ataques contra los empresarios, dijo el miércoles que si gana las elecciones de julio buscará un pacto nacional con un abanico de sectores para impulsar el desarrollo del país.

Andrés Manuel López Obrador, ex alcalde de Ciudad de México y visto con desconfianza por las clases alta y media que temen que gaste más de la cuenta y ponga en riesgo a la economía, está empatado en la mayoría de las encuestas con el candidato oficialista, Felipe Calderón, del Partido Acción Nacional (PAN).

"Vamos a construir un pacto. Después del 2 de julio voy a empezar a hablar con todos los sectores económicos, los sectores sociales de nuestro país," dijo López Obrador en su cierre de campaña en el polo industrial de Querétaro.

Desde hace varios días, en particular después de un debate el 6 de junio que no tuvo un claro ganador, López Obrador ha comenzado a hablar con un lenguaje triunfalista.

Si gana López Obrador, un viudo de origen humilde que se presenta como abanderado de los pobres, llevaría la izquierda al poder por primera vez en este país de 103 millones de habitantes que tiene grandes imperios empresariales pero a más de la mitad de la población viviendo en la pobreza.

"Tenemos que unirnos para sacar adelante a México (...) Vamos a construir un nuevo pacto con un solo objetivo: sacar adelante a nuestro país y sacar a nuestro pueblo del atraso, de la pobreza y la marginación," enfatizó.

El candidato de izquierda, quien se ha ganado las simpatías de los más pobres con sus propuestas de subsidios a la luz, el gas y la gasolina, así como planes de ayuda a los ancianos, campesinos y madres solteras, dijo que el pacto incluirá desde los indígenas hasta los empresarios.

Despejar temores

Querétaro, un feudo del PAN, es sede de grandes empresas transnacionales como la canadiense Bombardier y las coreanas Samsung y Daewoo, entre otras, pero también posee una vasta población campesina que vive en su mayoría en la pobreza.

López Obrador volvió a prometer a los campesinos que si gana revisará el Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN), del que México es socio de Estados Unidos y Canadá, y fijará precios "de garantía" a los productos del campo.

Pero también insistió a los empresarios que "no hay motivo de preocupación" si llega al gobierno.

El candidato ha intentado en los últimos días despejar los temores de los empresarios respecto a que va a mantener la estabilidad económica, en momentos en que muchos creen que podría desbarrancar la economía con sus programas sociales.

Por el contrario, Calderón es el favorito de los mercados y de los empresarios. "Quiero dejar de manifiesto que no estamos en contra de los empresarios, como andan diciendo los que nos ven con malos ojos," dijo. "No podemos estar en contra de los que invierten y generan empleo," agregó.

El 2 de julio, los mexicanos elegirán un nuevo presidente que reemplazará en diciembre al conservador Vicente Fox, quien con su triunfo en el 2000 puso fin a 71 años del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el poder.

Última actualización el Miércoles, 07 de Octubre de 2009 09:59
 
México/Encuentro de Comunicadores devela problemas de seguridad en indígenas PDF Imprimir E-mail
Mundo - México
Jueves, 15 de Junio de 2006 11:27

Mauricio Acosta, indígena de Colombia, expuso que un tema constante en las producciones de video indígena es la opresión, las masacres, la persecución y el despojo. El comunicador, manifestó el riesgo de su profesión, al igual que el de los 112 mil indígenas Nasas. Amenazas de muerte, riesgos de desaparición, ausencia de financiamiento en sus producciones así como casi nulo espacios para difusión de sus filmes, fue el común denominador expresado en el Encuentro de Comunicadores, celebrado en el marco del VIII Festival Internacional de Cine y vides de los Pueblos Indígenas, que concluyó el viernes 9 de junio, en la ciudad de Oaxaca, México.

Denuncian comunicadores riesgos en su trabajo. Concluye Festival de Cine y Video Indígena

Fuente: AIPIN

Amenazas de muerte, riesgos de desaparición, descalificaciones hacia su trabajo, ausencia de financiamiento en sus producciones así como casi nulo espacios para difusión de sus filmes, fue el común denominador expresado en el Encuentro de Comunicadores, celebrado en el marco del VIII Festival Internacional de Cine y vides de los Pueblos Indígenas, que concluyó el viernes 9 de junio, en la ciudad de Oaxaca, México.

Videoastas, productores, realizadores y periodistas indígenas, de 23 países, acudieron a Oaxaca a este festival, donde se inscribieron 222 producciones de 23 países desde Canadá, pasando por México hasta Argentina, España, India, Australia y Senegal.

Para Juan José García, quien junto con Guillermo Monteforte y Carlos Plascencia fueron los responsables del festival, el encuentro tuvo entre otros propósitos, sensibilizar a la comunidad internacional del rol de los pueblos indígenas en el resguardo del conocimiento, el equilibrio del medio ambiente y en sus aportes al desarrollo universal. Todo esto, mostrado a través de la imagen. De acuerdo con los promotores el Encuentro de Comunicadores Indígenas, dio continuidad a la reflexión y los esfuerzos que los pueblos vienen realizando desde hace años.

Mauricio Acosta, de Colombia, expuso que un tema constante en las producciones de video indígena es la opresión, las masacres, la persecución y el despojo. El comunicador, manifestó el riesgo de su profesión, al igual que el de los 112 mil indígenas Nazas, conocidos como paeces, de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca, quienes enfrentan el plan oficial de pacificación, que se traduce en el exterminio de estos pueblos.

“Debemos construir un plan de vida, hay muchas otras cosas que contar”, apuntó, para contrarrestar las pretensiones genocidas del gobierno colombiano. Otra de las quejas, se refirieron a que un importante número de productores de video, cine o televisión, continúan viendo a los indígenas como objetos de estudio.

En este encuentro se abordaron temas como las estrategias de trabajo emprendidas por las realizadoras y realizadores, el financiamiento, la ética y la estética del cine y el video indígenas, el impacto político y social del trabajo audiovisual, así como los obstáculos y opciones que se presentan con relación a los medios convencionales.

Por su parte, Fernando Anza, del pueblo Aimara de Chile, del Centro de Comunicación e Investigación, dio a conocer los riesgos que enfrenta las sociedades indígenas de ese país, destacando la escasa información de las aguas explotadas por la industria minera, pero más grave, las minas plantadas en la dictadura de Augusto Pinochet, así como la desmedida persecución de dirigentes indígenas, como es el caso de los mapuche.

Anza, dio a conocer que como videoastas o comunicadores, sufren la persecución policíaca por dar a conocer lo que pasa en sus comunidades, y más cuando insisten en el reconocimiento de sus pueblos y comunidades al agua y en general a toso los recursos que se asientan dentro de sus territorios.

Durante su exposición en la mesa de procesos de video indígena, que abordó las estrategias de estos comunicadores, tanto Mauricio como Anza, coincidieron con Mari Corea de Brasil, Gregory Coyes de Canadá, Franklin Gutiérrez de Bolivia y Mariano de México, en que los medios masivos de comunicación, han creado un mundo virtual donde como en Colombia, ante el plan de muerte impuesto por el Estado, los indígenas generan un plan de vida.

Y en Colombia, anunció Acosta, las regiones más ricas son usadas por grupos paramilitares, mientras pueblos enteros son desplazados de sus lugares de origen. Ante esto, manifiestan, el video indígena se expresa como al resistencia ante la opresión.

Por su parte, los mexicanos, señalaban que el uso de las nuevas tecnologías de información y comunicación, son un instrumento valioso en su lucha de resistencia, autonomía, libredeterminación y recuperación de sus territorios.

Mariano Estrada de Xinich, reportó de la descalificación del gobierno federal hacia los movimientos sociales y exhortó a buscar mejores caminos para conciliar los intereses regionales, como pueblos, dejando de lado las facciones de grupos.

También, varios participantes, criticaron la poca sensibilidad de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), hacia el tema, criticando el desmantelamiento de los Centros de Vídeo Indígena, uno de los programas impulsado por el extinto Instituto Nacional Indigenista (INI), en la década de los noventa.

Ética y estética no son aislados

Otro de los puntos abordados en el V Encuentro de Comunicadores Indígenas, es el de la Etica y Estética del Vídeo Indígena. Las formas de entender la ética y la estética del video indígena, tiene sus divergencias y coincidencias, como todo aquello que sucede en el mundo indígena, opinaron expositores en la mesa.

Mientras que para Mauricio Acosta, indígena Paes de Colombia, el “concepto video indígena aún es un tema en construcción”, para Marcos Sandoval, Triqui de Oaxaca, “no puede existir una ética y estética del video indígena, si los realizadores indígenas no tienen claridad ideológica” al momento de producir sus videos.

La ética y la estética indígena no pueden verse como hechos aislados, afirmó Jaime Luna, indígena zapoteco de la Sierra Norte de Oaxaca, sino que forman parte de un todo que le es inherente a cada individuo, en concordancia con el entorno del cual forma parte; de ahí que el video sea sólo una muestra de esta visión que se encuentra marcada por la defensa de la naturaleza y la tierra.

En ese mismo sentido se expresó Víctor Masayesva, indígena Hopi de Estados Unidos, quien pone el énfasis en que el concepto “rebasa el uso de la cámara y el punto de vista” desde el cual se retrata la realidad. Insistió en que el objetivo de la producción de video indígena cruza por la integración y defensa de la comunidad y el territorio.

Afirma que, en su caso, no existe una predisposición o trazo de un objetivo específico al momento de producir un video, sino que procura registrar el hecho siempre atento a las manifestaciones de la propia realidad y orientar el registro hacia una comunicación espiritual en la cual el resultado final pueda mover a la emoción de quien lo vea.

Por su parte, Víctor Corelli de Brasil señaló que los trabajos audiovisuales deben ser de excelencia técnica y de contenido y no conformarse con provocar lástima. Reconoció que el video es una expresión política donde caben todo tipo de manifestaciones, como el arte, la cultura o la denuncia.

No obstante, enfatizó que de poco servirán esos videos si tan sólo “están dirigidos para aquellos que ya conocen y apoyan a los indígenas. Se debe provocar un shock en aquéllos que no apoyan, sensibilizarnos y romper fronteras”.

Durante el V Encuentro de Comunicadores Indígenas, al cual asisten productores, realizadores y comunicadores indígenas del continente americano, mayoritariamente, fueron evidentes los diferentes procesos de reflexión acerca de la importancia de la producción de videos indígenas y la manera en que se circunscriben en un proyecto de comunicación.

Indios de primer y de tercer mundo

Así, mientras los indígenas Cree de Canadá tienen el control de una televisora nacional aborigen, desde el año 2000, a través de la cual transmiten un 70 por ciento de material relacionado al mundo indígena del mundo y 40 por ciento del mismo es producción propia, en Colombia los indígenas Paes trabajan con una emisora de radio, un equipo de video, un equipo de Internet y un equipo responsable de la tarea editorial, “mientras debemos pensar en qué comer y dedicarnos a otras tareas de subsistencia”, acotó Mauricio Acosta.

De ahí que las preocupaciones y tareas sean distintas. En tanto para los canadienses es motivo de atención la calidad técnica del material producido y la profesionalización de sus creadores y técnicos –“si voy a grabar una cuestión indígena, procuro conseguir al mejor camarógrafo indígena, con la mejor cámara”, puntualizó Gregory Coyes, indígena Cree de Canadá- para Mauricio Acosta, indígena Paes de Colombia “la comunicación es una necesidad urgente”.

Los rasgos histórico-culturales de los distintos pueblos, determinan su realidad actual y con ello la concepción, apropiación y utilización de las herramientas de comunicación como son el video, la radio o las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

Para Mauricio Acosta, la experiencia que se vive en Colombia, donde el gobierno ha impulsado lo que él denomina “un plan de muerte”, los motiva –como comunicadores indígenas- a utilizar las herramientas de comunicación para “crear conciencia dentro y fuera de las comunidades” a través de la denuncia, como una forma de “resistencia a la opresión”. Asimismo, asumen la tarea de contraponer lo que llama “un plan de vida”, en el que se destaquen las acciones de desarrollo de los propios pueblos indios de Colombia.

A decir de Víctor Masayesva, concebir a la comunicación indígena, a través del video, como una acción de resistencia, no niega el abordar los temas a través de los ojos de la espiritualidad, sino que son acciones complementarias; y respecto al debate sobre la calidad técnica o de contenido de las producciones de video indígena se pronunció por atender al mensaje y a la emoción que provoquen en los espectadores indígenas y no indígenas, sin importar el formato en que se hayan grabado.

Finalmente, Marcos Sandoval valoró que espacios como el VIII Festival Internacional de Cine y Video de los Pueblos Indígenas, que se desarrolla en la ciudad de Oaxaca, México hasta el 9 de junio, sirven para los diferentes creadores del video indígena compartan un espacio de reflexión acerca de los usos de esta herramienta de comunicación.

“Los videoastas indígenas se han centrado en la producción de documentales sobre el entorno de sus comunidades, quizá se debería experimentar más con otros géneros aún inexplorados como el drama, la ficción o el humor”. Estas también son formas expresivas que romperían con la dominación ideológica de que son objeto los pueblos indios, indicó.

Concluye muestra

El VIII Festival Internacional de Cine y video de los Pueblos Indígenas, llegó a su conclusión. Los organizadores informaron que la muestra recorrió en una primera fase, más de 80 comunidades indígenas de Chiapas, Guerrero, Yucatán y Oaxaca. Los habitantes de municipios como San Andrés Larráinzar, Chemax, Ixtlán, Santa María Zoogochii, Cuajinicuilapan, Caballo Rucio, Arroyo Frijol, Huautla de Jiménez, Matías Romero, Soledad de Juárez, La Ventosa e Ixtepec, fueron ávidos y gozosos testigos de la diversidad cultural del mundo.

Según reportan, la respuesta de estas comunidades frente a la proyección de películas y videos, fue de asombro ante las diferencias que existen entre los pueblos de la tierra y de verdadera fascinación ante las similitudes que los pueblos mismos tienen; manifestaron gran indignación ante las injusticias denunciadas en los materiales exhibidos y expresaron su inquietud por apropiarse de los medios audiovisuales para contar sus propias historias.

Estas proyecciones en comunidad fueron acompañadas por realizadores y comunicadores indígenas de distintos países. En la ciudad de Oaxaca se presentaron la Muestra Oficial y ocho especiales de Australia, Canadá, Estados Unidos, Senegal. Dentro de estas circularon obras en la pantalla sobre la mujer indígena, de 1930 a la fecha, y que revelaron una problemática vigente en cuanto a la perspectiva de género. Además, hubo videos que fueron disfrutados por las niñas y niños de la otrora Verde Antequera.

Destacó el filme del senegalés Mansour Sora Wade, director de la película “El precio del perdón” . Él dijo que en su país, el primer presidente afirmaba que el desarrollo tiene como base a la cultura. Por otra parte, además de la belleza poética de su trabajo cinematográfico, comentada por muchos espectadores, Alexandra Halkin, de Promedios de Comunicación Comunitaria, señaló que la representación de África en VIII Festival era necesaria para tender puentes de comunicación entre ese continente y Latinoamérica.

Los pueblos Xavante, Tzotzil, Quechua, Lakota, Mapuche, Aymara, Pehuenche, Amuzgo, Lebu, Purépecha, Tsiman, Me´phaa, Cree, Maya, Guaraní, Mixe y muchos otros, iluminaron con intensidad las pantallas oaxaqueñas.

Mariano Estrada, tzeltal, miembro del Comité de Defensa de la Libertad Indígena, Xi´ Nich, planteó que lo fundamental es realizar un trabajo incluyente. Es decir, desarrollar materiales que motiven a la reflexión y apoyen los procesos de educación, de salud y la práctica real de los derechos humanos, y que esto le sirva a todo mundo.

Proveniente de una realidad muy distinta a las vividas en Latinoamérica o África, en cuanto a la tecnología se refiere, Gregory Coyes del pueblo Cree en Canadá, se refirió a los mecanismos que han asegurado el acceso de su pueblo a la comunicación satelital. Pero ahora se pregunta sobre quiénes son los espectadores.

En cuanto a la ética y estética indígenas se registró una animada polémica. Jaime Luna, zapoteco de la Sierra Juárez, comentó que existe el riesgo de asumir como propia una discusión que debe estar fuera de la cosmovisión indígena. Quebrarse la cabeza entre la forma y el contenido es adoptar “una visión homólatra, en la que todo se valora a partir del hombre; ahí priva el poder, la necesidad de control y la indiferencia por el entorno natural, estas ideas corresponden a la cultura occidental. Víctor Masayesva, hopi, refirió que “de donde vengo, sí tenemos el concepto de propiedad, pero con la distinción de que lo realizado pertenece al clan y no a un individuo”.

Virgilio Caballero, periodista, dijo que el VIII Festival era un importante acontecimiento cultural para los pueblos, para México y particularmente para Oaxaca y aseveró que los medios privados en el país trabajan de espaldas a la cultura popular y a las realidades sociales, prácticamente desaparecen de la pantalla a la sociedad mexicana. En este contexto, denunció que con la complicidad de autoridades y legisladores el gobierno entregó con la llamada “Ley Televisa” el control casi absoluto de las señales de radio y televisión a unas cuantas familias.

Muchos fueron los ponentes en este V Encuentro Internacional: Iván Sanjinés (Bolivia), Daniel Diez (Cuba), Carlos Vázquez (País Vasco), Mari Corréa (Brasil). Las mujeres indígenas anunciaron el envío de una carta a la Coordinadora Latinoamericana de Cine y Comunicación de los Pueblos Indígenas (CLACPI), para integrar mejor la participación de las mujeres en futuros festivales. Por último, en las reuniones de CLACPI, entre otros asuntos, se ratificó el uso del video como herramientas para la liberación y el desarrollo de los pueblos indígenas.

Del VIII Festival Internacional de Cine y Video de los Pueblos Indígenas, se comentó en pasillos y reuniones el atinado criterio de evaluar los trabajos no solo con base en la calidad técnica y el esfuerzo individual, sino también considerando la participación comunitaria y el posible beneficio para los pueblos. En este mismo sentido Franklin Gutiérrez de Bolivia afirmó que “los festivales organizados por CLACPI no son encuentros de egos, son espacios para compartir enfoques políticos, estratégicos y contextualizar el trabajo desarrollado en las comunidades”. Por su parte, Fernando Anza, Lickanantay de Chile, aseguró que el VIII Festival “tuvo un gran acierto al haber arrancado sus actividades en las comunidades, porque a fin de cuentas es ahí de donde proviene todo, los pueblos indígenas son el motivo de nuestra labor”

Manuel Castro, de Ecuador, calificó al Festival de un espacio intercultural, incluyente, no excluyente, y agregó que “debemos desarrollar ese aspecto y fortalecerlo ya que la unidad en la diversidad hace que se rompan las fronteras entre los pueblos indígenas del continente y de otros pueblos del mundo”

Este festival fue organizado por la Coordinadora Latinoamericana de Cine y Comunicación de los Pueblos Indígenas (CLACPI) y diversas organizaciones mexicanas, entre ellas Ojo de Agua Comunicación; Yoochel Kaaj; Proyecto de Videoastas Indígenas Frontera Sur; Arcano Catorce; Ojo de Tigre Video; Centro Cultural Driki, Promedios de Comunicación Comunitaria; Video Tamix; y el Comité de Defensa de la Liber

Última actualización el Martes, 06 de Octubre de 2009 16:07
 
México/Comisión Internacional de DDHH se pronuncia sobre los hechos de Atenco PDF Imprimir E-mail
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Jueves, 08 de Junio de 2006 14:37
Última actualización el Martes, 06 de Octubre de 2009 14:56
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México/Mujeres como botín de guerra PDF Imprimir E-mail
Mundo - México
Martes, 23 de Mayo de 2006 13:06

“La violación de las mujeres detenidas en Atenco es de lo más normal, al menos históricamente. Los policías siguieron los mismos patrones que durante siglos han perpetrado los cuerpos militares y policíacos: no importa si las mujeres irrumpen en el espacio público o se encuentran en sus hogares, deben ser violadas porque son el botín de guerra”, así lo afirma Lydia Cacho, en su artículo “La violencia de Estado contra las mujeres”, que denuncia como delito los actos cometidos contra estas mujeres.

La violencia de Estado contra las mujeres

Por: Lydia Cacho

Tomado de: www.jornada.unam.mx

La violación de las mujeres detenidas en Atenco es de lo más normal, al menos históricamente. Los policías siguieron los mismos patrones que durante siglos han perpetrado los cuerpos militares y policíacos: no importa si las mujeres irrumpen en el espacio público o se encuentran en sus hogares, deben ser violadas porque son el botín de guerra. Por eso, por su normalidad, ni el gobernador Enrique Peña Nieto; ni Wilfrido Robledo, comisionado de la policía del estado de México; ni Miguel Angel Yunes, son capaces de reconocer que la violencia sexual perpetrada contra las mujeres detenidas durante la manifestación es cierta, pero sobre todo que es un delito. Por eso ignoran el trauma sicoemocional implícito en la tortura sexual de estas mujeres, en su mayoría jóvenes estudiantes.

Durante siglos los códigos masculinos de guerra y control policiaco siguen reglas muy claras: no importa que ya se haya sometido a un pueblo bajo la dictadura -como en Argentina, Chile o la antigua Yugoslavia-: la prueba de que el pueblo ha sido controlado es la colonización del cuerpo de las mujeres, y cuando ellas son activistas políticas o defensoras de derechos humanos, es decir, cuando cuestionan el mundo del poder, el castigo es justificado y alentado por los códigos de poder masculino a través del abuso sexual, el sometimiento violatorio con objetos como armas, fusiles o palos, como en Serbia, en Palestina, en los campamentos nazis, o en las cárceles argentinas y mexicanas. Para comprenderlo tal vez baste ver las torturas a los soldados iraquíes: más allá de las golpizas la última de las humillaciones fue la violación anal, con órganos sexuales u objetos. Invadir el cuerpo es símbolo de controlar la voluntad.

En esta tortura y violación a los derechos humanos por parte de las autoridades están implicados como cómplices intelectuales el presidente Vicente Fox, el Poder Legislativo, el secretario de Seguridad Pública federal y, por supuesto, el gobernador Peña Nieto y sus cuerpos policiacos. Lo aseguro porque Vicente Fox ha sido el presidente mexicano que más tratados, convenios y protocolos internacionales relacionados con derechos humanos y violencia contra las mujeres ha signado en la historia de México. Está, por ejemplo, el Protocolo de Estambul, cuyo propósito es proteger a las y los detenidos de torturas físicas y sicológicas, y por supuesto de torturas sexuales. Estos protocolos, como el Estatuto de Roma, son convenios civilizatorios creados para que los países se comprometan públicamente en la arena internacional y poco a poco mejoren el bienestar y la calidad de vida de su población mediante mejores prácticas judiciales. Pero para que estos tratados funcionen se necesita elaborar reformas penales aterrizadas en el derecho mexicano. La trampa perversa está en que para aterrizar el Protocolo de Estambul, el gobierno foxista puso como especialistas a militares y a expertos en seguridad pública, que piensan tan parecido a los policías violadores y a Peña Nieto que no ven más allá de sus narices, y en el fondo creen en la tortura como una buena forma de control social. Por eso crearon mecanismos que debilitan este protocolo y otros, como el de la Convención de Eliminación de todas las Formas de Violencia Contra las Mujeres (CEDAW). Baste ver el vergonzoso papel que para su aplicación hizo Patricia Olamendi, desde la Secretaría de Relaciones Exteriores, con mucho escándalo y recursos y ningún resultado para las mujeres víctimas de violencia de Estado.

La esquizofrenia del sexenio foxista, y sus resultados, se hace cada vez más evidente en la medida en que las violaciones a los derechos humanos de la población no sólo se muestran incontrolables, sino siempre hallan justificación política en la cultura de represión e impunidad, que desde el poder desprecia los derechos humanos de quienes ya no le son políticamente útiles. ¿Dónde quedó el apasionado discurso de los derechos de las mujeres en voz de Fox? ¿Dónde está la señora Sahagún abanderando a las jóvenes violadas? No, la defensa de los derechos de las mujeres nunca aterrizó en políticas de Estado palpables, porque no es resultado de la congruencia, sino del oportunismo político de todos los partidos.

Las violaciones sexuales perpetradas durante seis horas en el traslado en camión (viaje que debió durar dos horas) pusieron a las víctimas en un total estado de indefensión. Durante y luego de la tortura, una víctima pasa por sentimientos de temor y pánico, ansiedad y dolor físico. Lo último que desea es que un desconocido -como un médico legista de la prisión- revise sus genitales, la toque y la lastime. La revictimización de las víctimas de violencia sexual está suficientemente documentada, y por ello las agencias especializadas de delitos sexuales que existen en México desde hace años saben del trauma secundario y del síndrome de estrés postraumático que paraliza a las víctimas y las sume en un terror de ser revictimizadas por sus captores y aliados, como pueden ser los agentes del Ministerio Público.

En el caso de las detenidas de Atenco, el trauma se hace más evidente porque aún están bajo la vigilancia de sus violadores, quienes tienen sus datos personales. Cualquiera que haya pasado por esas humillaciones será incapaz de inventar una violación sexual.

La crueldad e ironía con las que responde a las declaraciones de las mujeres violadas el comisionado Wilfrido Robledo es idéntica a las burlas de Milosevic sobre los campamentos de mujeres violadas en Sarajevo, de Pinochet sobre las mujeres torturadas en las cárceles, e igual a los comentarios burlones y sexistas de Patricio Martínez en Ciudad Juárez, de Villanueva en Quintana Roo, de Miguel Angel Yunes en el caso Succar, de Mario Marín y la procuradora de Puebla, o del muñequito Peña Nieto, quien invita con voz suave a olvidar el pasado y pensar que el fin justifica los medios.

Las torturas y violaciones a las mujeres de Atenco son producto de una misoginia estructural; los policías sometieron a las mujeres en un festín, siguiendo un tradicional código de ensañamiento y sadismo policiaco común en México, que justifican de propia voz hombres como Kamel Nacif o Federico Arreola con un "para que ellas aprendan", o un "así somos los hombres". Estas torturas sexuales deben ser investigadas hasta sus últimas consecuencias. Llamar a las mujeres mentirosas es violencia de Estado, es complicidad.

El ejercicio de poder en México por hombres de todos los partidos políticos se ha caracterizado por un evidente sexismo y un sistemático rechazo de las autoridades a reconocer el derecho de las víctimas.

Hablar de los derechos de las mujeres aporta votos, es políticamente correcto, pero aplicarlos implica compromisos éticos que muchos no están dispuestos a asumir. Por ello miles de mexicanas y mexicanos exigimos a las autoridades responder y proteger a las víctimas de tortura sexual en Atenco, y al gobernador Peña Nieto ofrecer disculpas a las víctimas y asegurarles protección para que sean escuchadas y se juzgue a los policías por los delitos de violación y violación equiparada; están las actas circunstanciadas con suficientes elementos para la investigación, que después de todo se persigue de oficio en el estado de México. No es la justicia ni las leyes, sino la misoginia de los servidores públicos, lo que está castigando nuevamente a las mujeres de Atenco, primero por estar en una manifestación pública, luego por ser mujeres y decir la verdad.

Última actualización el Martes, 06 de Octubre de 2009 14:14
 
México/VIII Festival de Cine y Video de los Pueblos Indígenas PDF Imprimir E-mail
Mundo - México
Martes, 23 de Mayo de 2006 13:06

El VIII Festival Internacional de Cine y Video de los Pueblos Indígenas: “Raíz de la Imagen”, comenzará el 27 de mayo de 2006 en Oaxaca, México. Para este certamen se presentaron 222 obras de 23 países distintos de los cuáles fueron seleccionadas 58 cintas de directores de 17 naciones. Este Festival se dividirá en dos momentos, el primero comprenderá del 27 al 31 de mayo y se presentará la “muestra oficial” en comunidades indígenas de las entidades participantes, durante el segundo, del 2 al 9 de junio, se realizarán proyecciones en la ciudad de Oaxaca, México. Además, el festival incluye un ciclo titulado “La mujer indígena, de la pantalla a la cámara”, que tiene como objetivo destacar el rol social de la mujer dentro de los contextos indígenas.

Un festival internacional para el cine y video indígenas

Por: Alonso Aguilar Orihuela

Tomado de: www.milenio.com

Lejos del glamour y del dispendio mediático que suelen rodear a este tipo de actividades, el VIII Festival Internacional de Cine y Video de los Pueblos Indígenas: Raíz de la Imagen, comenzará el 27 de mayo en 80 comunidades.

Uno de los coordinadores del festival, el cineasta Guillermo Monteforte, dijo a MILENIO una certeza capaz de generar toda una dinámica que, contra lo que pudiera pensarse, involucra a muchas naciones: “aquí lo más importante es la participación de las comunidades indígenas. Este festival apoya distintos procesos de comunicación. Busca compartir los saberes de los pueblos originarios, compartir experiencias sobre el quehacer de las comunidades y formar redes de colaboración para que este trabajo siga desarrollándose. Este festival es para encontrarnos, reflexionar y seguir adelante”.

El festival es organizado principalmente por la Coordinadora Latinoamericana de Cine y Comunicación de los Pueblos Indígenas (CLACPI), integrada por Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Guatemala, México y Perú. El festival nació con la idea de producir cine etnográfico o antropológico en Latinoamérica. Sin embargo, a partir del cuarto encuentro realizado en Cuzco, Perú, el proyecto cambió e integró a los cineastas y videoastas indígenas de Latinoamérica para que expresaran sus inquietudes a través de este medio. De ser objetos de estudio, los grupos étnicos se asumieron como sujetos de los procesos de comunicación social, indispensables como motor del cambio comunitario.

Para el octavo festival, la muestra ha cobrado importancia mundial. Fueron recibidas 222 obras de 23 países distintos de los cuáles fueron seleccionadas 58 cintas de directores de 17 naciones: Finlandia, Noruega, Senegal, Guatemala, Brasil, Canadá, Chile, Paraguay, Venezuela, Estados Unidos, Australia, entre otras.

El VIII Festival Internacional de Cine y Video de los Pueblos Indígenas: Raíz de la Imagen se dividirá en dos momentos. El primero comprenderá del 27 al 31 de mayo y se presentará la “muestra oficial” en comunidades indígenas de las entidades participantes, explicó Monteforte. Durante el segundo, del 2 al 9 de junio, se realizarán proyecciones en la ciudad de Oaxaca, tendiendo como sedes el Teatro Juárez, el Cineclub El Pochote, la Casa de la Ciudad y el Teatro Macedonio Alcalá. Además, el festival incluye un ciclo titulado La mujer indígena, de la pantalla a la cámara, que tiene como objetivo destacar el rol social de la mujer dentro de los contextos indígenas.

Entre las realizaciones mexicanas destacan: Dulce convivencia (Filoteo Gómez Martínez, 2004), Gule ‘Bigua Flor de Cempazúchitl (Maira Jiménez, 2004), Testimonios con valor (José Luis Velásquez, 2003), que abordan la participación de los pueblos mixes, zapotecos y triquies, respectivamente, en la vida de sus comunidades en el estado de Oaxaca. Otras producciones mexicanas son El venado Yaqui (María Esperanza Molina, 2003), en la cual participan indígenas de Sonora y La muerte del sueño antiguo (Mariano Estrada, 2005) con apoyo de los pueblos Tzeltal, Chol, Wirarika, Quechua, Popolucas y Aymaras.

La reacción de las comunidades originarias a este festival ha sido favorable, comentó Monteforte, “ha habido mucha disposición por parte de las comunidades para la realización de este festival. Incluso, planeábamos una gira más corta, en menos pueblos, pero por la participación de la gente extendimos la muestra. La gente de las comunidades apoyó con espacios, equipo, transporte, infraestructura. Todos hemos trabajado mucho. Este festival es importante porque se ha organizado en varios países donde el fin es el mismo, que los indígenas se reafirmen identitariamente y puedan transmitir sus mensajes, sus propuestas, su visión de la vida, su visión política y tender vínculos entre ellos”.

El cineasta consideró que el establecimiento de redes de comunicación entre distintos grupos étnicos no sólo de México, sino de otros países contribuirá a que la situación de vida de los indígenas en el mundo sea comprendida y sus peticiones escuchadas, “las imágenes de esa gente deben ser vistas y sus voces, la voz de la comunidad, escuchada”.

El VIII Festival Internacional de Cine y Video de los Pueblos Indígenas: Raíz de la Imagen, concluirá el 9 de junio y es apoyado por la Dirección de Cooperación y Desarrollo del Gobierno Vasco; la organización vasca Mugarik Gabe; el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA); la Dirección General de Asuntos Internacionales del CONACUTLA; la Fundación Angélica de los Estados Unidos; el Programa Académico México, Nación Multicultural de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); la Secretaría de Cultura de Oaxaca; la Embajada de Estados Unidos en México y la Cervecería Modelo.

Última actualización el Martes, 06 de Octubre de 2009 14:14
 
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